BÚSQUEDA
25 de noviembre
El sábado es el
cumpleaños de Marisa. Desde que se puso de novia está insoportable. Me dio la
invitación delante de todas las histéricas con las que pierde semestre tras
semestre la esperanza de tener un título. Total, dice, cuando me case mi marido
me mantendrá. ¡Allá ella con su obsoleta mente! Lo peor, es que me puse a su
altura cuando inventé un noviazgo que no tenía para taparle la boca. ¡Los
espero a los dos…! me dijo. ¿Qué voy a hacer?
26 de noviembre
Tengo que conseguir
pareja para el sábado. Quedan apenas cinco días. Hoy estuve mirando a los
chicos de mi curso. Pero ¿cómo les digo que finjan ser mi novio por una noche?
No. No es buena idea porque alguno podría cometer una infidencia y Marisa se
reiría de mí por siempre. Debo buscar fuera de la facu. Pero mañana, porque
ahora tengo que concentrarme en el parcial.
27 de noviembre
¿Adónde hay hombres
sin compromiso? Mi hermana me dijo que fuera a alguna confitería bailable o
algún boliche de levante. Esta noche haremos un tour.
28 de noviembre
¡Se agota el tiempo!
Lo de anoche, un fracaso. Todos los tipos unos impresentables que a lo único
que aspiraban era llevarte a la cama. ¿Será posible que no haya ninguno que
esté dispuesto a dialogar? Esta tarde voy a recorrer el Centro Cultural. Hay
varias charlas y seguro que encontraré mejor elemento.
29 de noviembre
¡Queda un día! En las
conferencias había un noventa por ciento de mujeres. El diez por ciento
masculino, añoso y descartable. ¿Y si le digo que sufrió un accidente? No me lo
va a creer. Esta noche hago el último intento. Me invitaron al estreno de una
obra de teatro. ¡Seguro que va a estar lleno de gente!
30 de noviembre
Se suspendió el
estreno. ¡Ni los parientes fueron! Me quedé hasta que decidieron que no valía
la pena dar la función para una sola persona. No estaban los ánimos para
intentar un acercamiento. Es el día cero y estoy más sola que una ameba. ¿Y si
lo llamo a mi primo Andrés? Pero sin que se entere mamá porque dice que es un pervertido.
Es mi última oportunidad.
1º de diciembre
¡Victoria! Todavía
tengo grabada la cara de Marisa cuando me vio entrar con Rodi. Bailamos toda la
noche y él se dedicó a mí como si fuera una top ten. Un encanto, ese Rodi.
Lástima que tuve que devolverlo cuando terminó la fiesta. Si no, mi primo no me
lo hubiera perdonado.

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